Fragmento de: LOS SUEÑOS DE LA ETERNIDAD
LA MUERTE
Y LA ETERNIDAD
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_____________alejandro maciel.
En este breve paseo ya fuimos viendo, querida lectora, amable lector algunos pasajes en los que la muerte oficiaba de trasfondo pero creo que deberíamos detenernos un poco más en el cementerio, aunque no resultare del todo sedante para muchos que como yo, padecen necrofobia. En otro plano, saqueo de un precioso texto algo que señaló J. L Borges a Liliana Heker[1] : la idea de la muerte contaminada de algún modo por la idea de la despedida y cita a Emily Dickinson que había escrito en uno de sus maravillosos textos: “La despedida es todo cuanto sabemos del cielo y todo cuanto necesitamos del infierno”. Esto puede interpretarse en dos sentidos al menos, primero pensando que en la despedida está todo lo bueno y todo lo malo que nos podría suceder porque algo se cierra definitivamente pero además, algo empieza de otro modo. Quizás nos duela despedirnos de alguien (hablo de una despedida definitiva, no del adiós que damos a nuestra familia al salir a trabajar) ya que presentimos que después vendrá el olvido y a lo mejor hasta la sensación de haber sido abandonados. Esto significa poco más o menos el gesto de Yahveh prohibiendo a la familia de Lot mirar hacia atrás al abandonar Sodoma, edicto que la mujer incumplió, como todos sabemos y quedó convertida en estatua de sal. Pero también está la otra mirada, hacia delante la promesa de reiniciar todo. Una segunda interpretación sugiere que con el dolor de una despedida, supongamos que alguien nos abandonara[2] estando en pleno idilio (la gente hace esas cosas). (continúa en el libro) [1] El libro (búsquenlo, porque es maravilloso) pertenece a la colección “Prisma 20” y se titula: “Diálogos sobre la Vida y la Muerte”, bajo la coordinación de Liliana Heder lo publicó Grupo Editor de Buenos Aires, 1980. [2] Por alguna razón que desconozco, soy especialmente abandonable. Parece ser que la gente súbitamente se olvida de mí y se aparta como si de un estorbo me tratara; en mi juventud estos incidentes me afectaban tanto que pensé abandonar al abandono, pero el abandono, lejos de sentirse desairado, se aferró con más ahínco y entusiasmo.
[1] El libro (búsquenlo, porque es maravilloso) pertenece a la colección “Prisma 20” y se titula: “Diálogos sobre la Vida y la Muerte”, bajo la coordinación de Liliana Heker lo publicó Grupo Editor de Buenos Aires, 1980.
[2] Por alguna razón que desconozco, soy especialmente abandonable. Parece ser que la gente súbitamente se olvida de mí y se aparta como si de un estorbo me tratara; en mi juventud estos incidentes me afectaban tanto que pensé abandonar al abandono, pero el abandono, lejos de sentirse desairado, se aferró con más ahínco y entusiasmo.

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